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Propuesta de las Cámaras de Comercio de Asturias ante la situación económica agravada por la guerra de Ucrania

15/03/2022

Propuesta de las Cámaras de Comercio ante la guerra de Ucrania

Las Cámaras de Comercio de Asturias solicitan una serie de medidas urgentes en materia energética y fiscal, y la reducción de impuestos a través de un pacto de estabilidad.

Los Comités ejecutivos de las Cámaras de Comercio de Asturias, ante la grave situación económica producida por las consecuencias de la guerra en Ucrania, han mantenido hoy en Avilés una reunión extraordinaria y urgente, de manera conjunta.

Primeramente, las Cámaras de Comercio de Asturias se solidarizan con Ucrania y con los ciudadanos ucranianos que están sufriendo un ataque injustificado, costando la vida a miles de personas y el traslado de otras muchas que huyen de este horror de exhibición belicista.

Los miembros de los comités han acordado elevar a las administraciones públicas una serie de propuestas, para paliar en la medida de lo posible las consecuencias que va a padecer la economía de Asturias.

España y Europa atraviesan unos momentos complejos tras pasar una pandemia mundial no conocida por las generaciones actuales, y que ha supuesto un fuerte varapalo a la economía, con unas consecuencias que estábamos ya padeciendo, con la aparición de diversos problemas: falta de componentes para la producción, energía a un precio desorbitado, datos de inflación elevados y, curiosamente, desempleo acompañado de la falta de personas con cualificación en determinados sectores que no encuentran profesionales. En este contexto que teníamos antes de la invasión de Ucrania, Asturias no era ajena a todo esto y teniendo además otros problemas que solucionar.

Somos la región que más procesos de transformación y reconversión ha pasado en las tres últimas décadas: Siderurgia, minería, energía, naval, pesca, agricultura, turismo y comercio son sectores que han padecido profundos cambios, y todos y cada uno de ellos tienen presencia importante en nuestra región.

Además, la transición energética, hasta la fecha, ha sido poco justa para Asturias. Pasamos de ser una región rica y exportadora en este aspecto a tener que, de nuevo y de manera urgente, sacar lo mejor de nosotros para, aprovechar nuestros recursos, sin haber pensado alternativa alguna por parte de quien generó esos cierres, como estamos comprobando con las centrales térmicas en desmantelamiento.

Por tanto, nuestros problemas no son solo consecuencia de la guerra, sino que se agravan de manera considerable por esta desgraciada circunstancia. De hecho, los indicadores del índice de precios y el precio de la energía estaban ya desbocados, y ahora, ya descontrolados.

Somos conscientes que las administraciones públicas estudian medidas a tomar, pero de la misma manera que reivindicamos y propusimos medidas durante la parte más dura de la pandemia, que se basaba en salvar empresas al igual que había que salvar vidas, ahora nos pronunciamos en esta misma línea. Si no salvamos empresas y por tanto empleo, las consecuencias las pagaremos durante décadas y dejaremos a las próximas generaciones problemas económicos graves por no afrontar soluciones ahora.

Proponemos que se tomen medidas a corto plazo para abaratar el coste de la energía de nuestras empresas para evitar su cierre mientras dure esta situación tan crítica. No es comprensible que la factura eléctrica en Alemania sea menor que en España y que en Francia sea la mitad, en este caso para las grandes empresas electrointensivas, que en el caso de Asturias concierne a Arcelormittal y AZSA como compañías tractoras, generadoras de empleo y riqueza que padecen esta situación. Se ha aprobado un estatuto de las empresas electrointensivas que difiere de las soluciones que se toman en otros países y se debe de estudiar de manera urgente acciones para que no paren producción de las compañías industriales, como puede ser la aplicación hasta el máximo permitido de la compensación por los derechos de emisión del CO2.

Además de las industrias electrointensivas, el precio de la energía evidentemente afecta a toda la economía y proclamamos que se eliminen de manera inmediata el precio del gas para el cálculo de la tarifa eléctrica. Además, se debe de reducir de manera extraordinaria los impuestos eléctricos al consumo. No es de recibo que se mantengan en esta proporción, y que por tanto el estado recaude más por este hecho.

El desorbitado precio del gas hace inviable el futuro de empresas estratégicas tanto por el número de empleados y empresas auxiliares que de ellas dependen, como la propia producción de materias necesarias en nuestra cadena de producción. No se puede dejar su futuro al abur de un momento complejo como es el actual, debiendo de actuar desde las administraciones con medidas de contención en los precios.

Proponemos de la misma manera, la supresión, o en su caso reducción, de los impuestos que gravan a las gasolinas. Con el mismo argumento que el anterior, no es comprensible que la administración del estado recaude más, castigando al transporte de mercancías por carretera y marítimo y, consecuentemente, a toda la cadena de producción y a las empresas en general. Además, también perjudica a los trabajadores que se tienen que desplazar a sus lugares de trabajo.

Ante la situación extraordinaria y de emergencia, es pertinente topar los precios de energía y combustible de cara a tener unas perspectivas y reglas futuras con cierta estabilidad.

Solicitamos una revisión de las políticas agroalimentarias que afectan a las empresas de este sector y al sector pesquero, con fuerte presencia en nuestra región. Si bien es indudable que la pertenencia a la Unión Europea ha dado a toda la economía, y a estos sectores en particular, un impulso sin precedentes, es necesario revisar las condiciones de dos sectores que ahora son vitales para nuestro país.

Reclamamos anticipar los perversos efectos que la renuncia a determinadas producciones estratégicas supone en los momentos en los que se puedan necesitar -pandemias, crisis económicas, guerras…- que, en ocasiones, supone tener que gastar con creces los supuestos y engañosos ahorros habidos en años, al margen de tener falta de suministros cuando puede que más se necesiten. El compromiso con la reducción de CO2 es irrenunciable, pero no a un coste que para Asturias es insostenible. El cierre de las centrales térmicas ha sido precipitado, sin tener en cuenta las consecuencias para el empleo, y en estos momentos para la necesaria producción de energía. Pensemos que la guerra además de la destrucción y el dolor que genera, desde un punto de vista medioambiental arrasa con muchos de los esfuerzos que en esta materia ha impulsado Europa en los últimos tiempos.

La Unión Europea recientemente ha pasado a considerar como energías renovables el gas y la nuclear, siendo esta última la base del mix de Francia, país en el que se ubican muchas de las empresas que pueden ser consideradas directamente competidoras de las españolas, con un coste de la tarifa eléctrica un 50% inferior a la nuestra. Otros países, como Inglaterra y Holanda apuestan de nuevo por la nuclear como energía de base.

La entrada en funcionamiento de la planta regasificadora de El Musel no admite más demoras, y debe entrar a formar parte ya de la red nacional y europea de transporte. Difícil justificación tenía su hibernación, siendo en estos momentos perentoria su plena operatividad. En definitiva, ante un escenario tan catastrófico y dañino, se deben de tomar medidas de choque. Incidimos en que la huella de carbono que genera esta guerra en pocos días es gigante, tanto que ensombrece una gran parte del esfuerzo europeo de estos años a costa de asfixiar la competitividad de buena parte de nuestras empresas.

El gran propósito de un planeta sostenible es irrenunciable, pero antes hay que llegar a fin de mes, y en estas circunstancias se requiere de medidas urgentes y necesarias. Por ello proponemos suspender temporalmente los derechos de emisión, hasta contener la sangría que acabará por el contrario con nuestro sistema productivo. Otra medida alternativa que debe de ser tenida en cuenta es bonificar a quienes reduzcan en un 15% sus consumos, que es lo que, simplificado, supone la aportación del gas al mix energético.

A través de un gran pacto de estabilidad solicitamos la reducción de impuestos. En este pacto se entiende que además de los partidos políticos, deben de ser incluidos los componentes del dialogo social, los agentes sociales y los económicos.

Si bien en tiempos normales somos de los que piensan que se pueden generar más ingresos fiscales a base de una inteligente política fiscal que favorezca ingresar más, no por tener más altos impuestos, sino por tener mayores bases imponibles por la generación de mayor actividad económica y empleo, ahora en estos tiempos donde la actividad económica está en mínimos históricos, se debe de rehacer la política fiscal para que no haya más causas para el cierre de las empresas. Especial incidencia, como hemos dicho ya, son los impuestos indirectos que gravan a la energía en general, y que producen un efecto maquiavélico que hace que cuanto más alto esté el precio de la luz, el gas y el petróleo, más recauda el estado.

Consideramos que en materia laboral se debe de incidir en el Mecanismo RED aprobado recientemente, como instrumento de flexibilidad y estabilización del empleo, permitiendo la solicitud de reducción de jornada y suspensión de contratos de trabajo. Sin menoscabo de la necesaria búsqueda de estabilidad en salarios en unos momentos donde debe de primar las soluciones que beneficien al interés general.

Son momentos de apuesta por la agilización de trámites y desburocratización máxima. No podemos ser rehenes de trámites densos que pueden llevar al traste, no ya inversiones programadas, sino actividad económica cotidiana.

Es el momento de desbloquear proyectos de energías renovables y alternativas atascadas por la burocracia, como pueden ser los parques eólicos y, en particular los offshore, o despejar el futuro de la térmica de La Pereda y Aboño, así como proyectos de eficiencia energética, fotovoltaica de autoconsumo y en definitiva todos aquellos que repercutan en un futuro inmediato, no dependiendo de las energías clásicas.

La revisión de los contratos con las administraciones públicas va a ser necesaria, y reclamamos que se establezcan los mecanismos oportunos para ello.

Hacemos un llamamiento a la sociedad, tanto empresas como trabajadores, para que durante este periodo se haga un ejercicio de responsabilidad y que no se produzcan conflictos sectoriales que perjudicarían a todos por igual. Comprendemos las situaciones difíciles sectoriales y particulares, pero son tiempos de velar por el interés general a la vista de la grave situación.

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